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miércoles, 7 de agosto de 2019

CUIDADOS DE LA PIEL CON 60 AÑOS

Si hay algo en lo que todas las personas coincidimos es en que no nos agradan los signos que el paso del tiempo deja en nuestro organismo, sobre todo en la piel. Desde la antigüedad buscamos sin cesar la fuente de la eterna juventud pero, como bien sabes, a estas alturas aún no hemos dado con el milagroso remedio que evite el proceso de envejecimiento, pero si hay una clave infalible, tengas la edad que tengas, para mitigar la huella de los años en tu cuerpo, es cuidar tu piel a diario, y mimarla para que esté siempre sana.
Nadie puede detener el paso del tiempo y sus efectos sobre la piel, pero sí hay una serie de pautas que te ayudarán a que se encuentre más sana y luzca mucho mejor. La primera es mantener la piel limpia. Para ello te recomendamos que laves bien tu rostro por la mañana y por la noche aunque, en vez del jabón habitual, es recomendable que utilices uno específico para tu tipo de piel, o bien uno enriquecido con productos naturales tales como aceite de coco o cacao.


Como parte de la limpieza de la piel del adulto mayor no podemos olvidar la exfoliación, que es una de las pautas imprescindibles que debes seguir para que tu piel esté sana. Puedes utilizar uno de los muchos exfoliantes que venden en cualquier tienda especializada, o bien elaborar uno casero a base de productos naturales como, por ejemplo, zumo de limón con azúcar, o aceite de oliva mezclado con trocitos de almendras. Para aplicarlo, masajea suavemente tu cuerpo y tu rostro con él durante unos cinco minutos, y después acláralo con abundante agua tibia. Si tu piel es normal, basta con realizar este proceso una vez a la semana; en el caso de pieles sensibles y secas, para no castigarlas, hay que realizarlo una vez cada dos semanas.
El siguiente paso sin duda es la hidratación. Recurre para ello a los numerosos productos cosméticos específicos para tu edad y tipo de piel que existen en el mercado, o bien a las cremas hidratantes habituales. Lo importante es que sigas este hábito a diario –después de haber limpiado o exfoliado la piel– aplicando la crema en el rostro, cuello y resto del cuerpo, y haciendo hincapié en aquellas zonas que notes más secas o que estén enrojecidas. Pero recuerda que la hidratación no se limita a las cremas, y que también es importante hidratar la piel desde el interior, para lo que no tienes por qué limitarte al agua, sino que puedes complementar tu hidratación con zumos de frutas o cremas de verduras, así como con compuestos naturales como la levadura de cerveza o el aceite de onagra.


Además de estos tres pasos hay otras muchas claves que te ayudarán a que tu piel no se seque y esté más tersa, hidratada y suave como, por ejemplo no fumar, reducir las horas de exposición al sol y, por supuesto, cuidar tu alimentación.
La aparición de arrugas y la flacidez de la piel son, sin lugar a dudas, los signos más evidentes del envejecimiento cutáneo, pero para entender por qué se producen lo primero es conocer la composición de nuestra piel y cómo le afecta la edad.
La piel es un órgano más de nuestro cuerpo –cuya función es defendernos de los diferentes agentes externos que nos atacan de forma negativa– y que es, además, el órgano más grande que tenemos, ya que su superficie es de hasta casi dos metros cuadrados. Cuando hablamos de la piel solemos asociarla con su capa más externa, la epidermis, pero además de ésta existen otras dos más: la dermis y la película hidrolipídica o hipodermis. En la composición de todas ellas, como en el resto de nuestros órganos, están presentes diferentes tipos de células y tejidos.
Cuando somos jóvenes lo habitual es que nuestra piel tenga una apariencia flexible y turgente. Ello se debe en gran medida a que las fibras que la componen tienen una gran capacidad de retener agua, capacidad que van perdiendo con el paso del tiempo. Como consecuencia de ello, la piel pierde hidratación, deja de estar tersa, y los surcos de expresión empiezan a marcarse, convirtiéndose en arrugas. 
Que somos lo que comemos es algo de lo que ya nadie duda. Los alimentos son fuente de numerosas propiedades beneficiosas para nuestro organismo y, por supuesto, también lo son para nuestra piel. Por ello, el cuidado de ésta pasa por una alimentación sana y equilibrada en la que puedes incluir algunos de los alimentos que te detallamos a continuación, que se consideran antiaging y buenos amigos de la piel.

Frutos rojos:

Moras, fresas, arándanos, frambuesas… Todos los miembros de la familia de los frutos rojos son ricos en antioxidantes y vitamina C. Los primeros minimizan los daños de los radicales libres que atacan las moléculas y las membranas celulares, acortando su vida y acelerando de esta forma el proceso de envejecimiento de nuestra piel; y la vitamina C, además de antioxidante, es un excelente cicatrizante natural y facilita la síntesis del colágeno.




Chocolate negro:

Ahora sí que tienes una razón contundente para comer chocolate, y es que el cacao es uno de los protectores naturales más efectivos contra los rayos UV debido a su elevada concentración de flavonoides antioxidantes.




Frutas y verduras de color amarillo, naranja, rojo y verde:

Los especialistas coinciden en que para proteger la piel nuestra dieta tiene que ser a todo color. Si ya hemos hablado de los frutos rojos y del chocolate negro, las siguientes en la lista de la compra tienen que ser las frutas y verduras de colores amarillos, naranjas, rojizos y verdes como son, entre otros, la zanahoria, el melocotón, el mango, el albaricoque, la papaya, el melón, el tomate, el kiwi, las espinacas, los espárragos o el brócoli. La razón es que todas ellas son ricas en beta-carotenos que potencian la producción de la melanina, que son las células que protegen la piel del sol y que harán que ésta luzca en verano un bonito bronceado.




Aguacate:

Entre sus numerosísimas propiedades, su alto contenido en vitaminas D y E y en minerales tales como el magnesiohierro y calcio hacen de esta fruta uno de los aliados infalibles de nuestra piel. Prueba de ello es que no sólo se recomienda su ingesta, sino que el aguacate está presente también en la composición de numerosos productos cosméticos.




Vitaminas del grupo B:

Todas ellas influyen de forma directa en los procesos de renovación celular, en concreto, el ácido fólico (B9), la riboflavina (B2), la niacina (B3), el ácido pantoténico (B5), y la piridoxina (B6). Cada una de ellas tiene una función específica: el ácido fólico está relacionado con la renovación celular, la niacina participa en la síntesis de la queratina, la riboflavina actúa, entre otras, contra la seborrea, y la piridoxina está vinculada al metabolismo del cinc, un mineral que está presente en nuestra epidermis para protegerla de la oxidación, participar en la síntesis del colágeno, o facilitar la síntesis de la vitamina E. Por regla general, este grupo vitamínico aparece en alimentos de origen vegetal como son las frutas frescas, las verduras, los frutos secos, las legumbres, o la levadura de cerveza, y en alimentos de origen animal como el pescado, los huevos, el marisco o los lácteos.




Avena:

Los cereales son unos excelentes aliados de nuestro organismo, ya que son de los pocos alimentos que contienen todos los aminoácidos esenciales, pero en lo que a la piel se refiere la avena es el cereal rey. Ayuda a que la piel se mantenga hidratada y es el más efectivo a la hora de resolver las alergias cutáneas.




Uvas:

El resveratrol es uno de los antioxidantes más potentes que existen en la naturaleza; además de esto, las uvas retrasan la aparición de los signos del envejecimiento porque protegen el colágeno y la elastina de la piel.




Algas:

Los oligoelementos, minerales y vitaminas presentes en las algas benefician a nuestra piel protegiéndola de los agentes externos y previniendo las infecciones. Al igual que el aguacate, son muchos los cosméticos elaborados a partir de ellas.




Ácidos grasos omega-3:

Evitan la deshidratación y son agentes antiinflamatorios. Los ácidos grasos omega-3 están presentes en los pescados azules (atún, caballa, salmón o sardinas) y en las nueces, la soja, o el germen de trigo.



jueves, 25 de julio de 2019

EL RIESGO DE CISTITIS AUMENTA EN VERANO POR LOS BAÑADORES Y LAS RELACIONES SEXUALES


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El 60% de las personas que sufren cistitis la tienen en verano

El riesgo de cistitis aumenta en verano por los baños y las relaciones sexuales

·         Los preparados farmacéuticos a base de cranberry o arándano rojo americano junto con brezo ayudan a mantener el bienestar urinario

·         INFITO y el Centro de Información de la Cistitis editan el informe Cistitis y Verano

Madrid, xxx de julio de 2019. El riesgo de contraer infecciones urinarias se incrementa en verano como consecuencia de permanecer con el bañador húmedo durante un tiempo prolongado y por el aumento de las relaciones sexuales. De hecho, de las personas que sufren cistitis, el 60% la tienen en verano, según datos del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) que, junto con el Centro de Información de la Cistitis han editado el informe Cistitis y verano, en el que advierten sobre la importancia de seguir una serie de medidas higiénico-dietéticas para prevenir su aparición, sobre todo en los casos de cistitis recurrentes. En este sentido, aconsejan la toma de preparados farmacéuticos a base de arándano rojo o cranberry, junto a plantas medicinales como el brezo, que ayudan a mantener el bienestar urinario.

La cistitis se encuentra entre las infecciones urinarias más comunes, por detrás de las respiratorias y las más vulnerables a sufrirlas son las mujeres. De hecho, cerca del 60% de ellas sufrirá algún episodio a lo largo de su vida, según la última guía publicada por la Academia Americana de Urología. Además, se estima que entre el 20 y el 40% de las mujeres que han tenido un episodio de cistitis previa experimentará un episodio adicional posterior, y de ellas entre el 25 y el 50% sufrirá múltiples episodios recurrentes, considerando como tal 3 episodios en un año y 2 en seis meses. “En el 80% de los casos la cistitis está causada por la bacteria Escherichia coli, un patógeno que habita de forma natural en el intestino pero que, por diferentes factores, puede proliferar y ascender a la vejiga causando infección. La humedad y las altas temperaturas, son dos condiciones ambientales que favorecen el crecimiento de este tipo de bacterias en verano. Por ello, el permanecer con el traje de baño húmedo durante mucho tiempo puede ser un factor de riesgo para la cistitis en esta época”, subraya el doctor Miguel Martín Almendros, médico de Atención Primaria y miembro de la Junta Directiva de INFITO. Según datos de INFITO, las dos principales causas señaladas por las personas que sufren cistitis son la falta de hidratación y mantener el bañador mojado.

Otro factor de riesgo que puede incrementar las posibilidades de tener cistitis en verano es el aumento de las relaciones sexuales. “El ritmo de vida durante la etapa estival disminuye y hay más tiempo libre por lo que es normal que suelan aumentar. 

 Muchas mujeres asocian el sexo con la cistitis, lo que se conoce como cistitis postcoital, la cual sucede porque durante el coito se favorece el paso de bacterias hacia la uretra, más corta en las mujeres y por eso hay mayor prevalencia en el género femenino”, subraya el doctor Martín Almendros.

Por otro lado, en las vacaciones veraniegas también se producen una serie de modificaciones en la dieta y se suele consumir más alcohol. “Tomamos otro tipo de comidas, en algunos casos más condimentadas o ácidas y también salimos más lo que hace que consumamos más alcohol que durante el invierno. Estos factores pueden alterar la microbiota y el sistema inmunitario y hacerlo más vulnerable ante este tipo de infecciones”, subraya el doctor Martín Almendros.

Los síntomas que pueden hacer sospechar que se padece una infección urinaria en las vías urinarias bajas son el dolor o escozor al orinar, el aumento del número de micciones o polaquiuria, la urgencia miccional y presión en la parte inferior de la pelvis”, explica el doctor Martín Almendros. Según datos del Centro de Información de la Cistitis, el síntoma que más sufren los pacientes es el picor o escozor.

Arándano rojo para la cistitis
Durante el verano, será necesario que aquellas mujeres que sufren cistitis de repetición sigan una serie de medidas higiénico-dietéticas, según recomiendan los expertos. Entre ellas, incluidas en el Decálogo de Prevención de la Cistitis, se encuentran la ingesta de abundante líquido para favorecer la expulsión de bacterias; la evitación de sustancias excitantes, como la cafeína o el alcohol; mantener un buen ritmo urinario e ir al baño cada 2 o 3 horas, así como antes y después del sexo; lavarse con jabones neutros; cambiar los trajes de baño húmedos tras salir de la playa o la piscina; o la toma de preparados farmacéuticos a base de arándano rojo en combinación con plantas medicinales como el brezo.

El arándano rojo americano es un fruto cuyos componentes, las proantocianidinas (PAC), “resultan eficaces para evitar la adhesión de las bacterias causantes de cistitis a las paredes del tracto urinario. De esta manera evitan la aparición de infección y, combinados con plantas medicinales, como el brezo, consiguen mantener el bienestar urinario y prevenir los episodios de repetición”, indica Teresa Ortega, vicepresidenta de INFITO y Profesora Titular de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid. En ese sentido, un estudio español reciente realizado por el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) confirma la actividad antiadhesiva y los efectos beneficiosos de los componentes del arándano rojo contra las infecciones urinarias.

Desde INFITO y el Centro de Información de la Cistitis se recuerda que lo importante a la hora de utilizar frutos o plantas medicinales, como es el caso del arándano rojo americano, “es adquirirlos en la farmacia donde nos van a garantizar una cantidad óptima de principios activos necesarios para la eficacia terapéutica que buscamos obtener. Además recibiremos el consejo del farmacéutico que es el profesionasanitario con mejor formación para el consejo y la recomendación de plantas medicinales”, asegura la profesora Ortega.

Para más información:
Carlos Mateos/Rocío Jiménez. COM SALUD.
Tels.: 91 223 66 78/ 675 987 723


 

lunes, 6 de mayo de 2019

LA DIETA INFLAMATORIA FAVORECE EL CÁNCER

Los alimentos y nutrientes que potencian la inflamación podrían aumentar el riesgo de tumores de mama, especialmente en las mujeres premenopáusicas y, en concreto, en los subtipos HER2+ y triple negativoSegún un estudio presentado por el Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mamaen el marco del 54º Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO).



Se trata de un nuevo análisis del Estudio Epigeicam, que recopila información epidemiológica, incluida la dieta, de 973 casos de cáncer de mama de 23 hospitales españoles emparejados por edad y lugar de residencia. Este trabajo examina la asociación entre el Índice de Inflamación Dietética, que refleja el potencial inflamatorio de la dieta, y el riesgo de desarrollar cáncer de mama en función del estado menstrual y el subtipo histológico.
Según Marina Pollán, jefe del Servicio de Epidemiología del Cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III y miembro del grupo de trabajo de Tratamientos Preventivos Heredofamiliar y Epidemiología de Geicam, “una dieta inflamatoria es aquella que incluye alimentos o nutrientes con efecto inflamatorio positivo (vitamina B12, carbohidratos, colesterol, grasas saturadas y grasas trans). La inflamación se relaciona con el cáncer en general y con el cáncer de mama a través de dos vías fundamentales: por un lado, en la respuesta inflamatoria se generan radicales libres que podrían dañar el ADN y favorecer la aparición de células cancerosas, y éstas se ayudan de la respuesta inflamatoria para su crecimiento·”. 
Por el contrario, “la dieta mediterránea cuenta con alimentos ricos en nutrientes antiinflamatorios, por tanto, podría prevenir la aparición de tumores de mama, entre otras vías, por la de la prevención de la inflamación”.

lunes, 25 de febrero de 2019

PLANTAS MEDICINALES PARA MEJORAR EL ÁNIMO

Entre la tristeza y la depresión hay una delgada línea que hay que conocer para saber qué hacer y cuándo derivar. No es lo mismo estar cansado, apenado o apático cuando hay un motivo que estar sumido en una tristeza profunda, duradera y sin causa. Para los trastornos del ánimo leves las plantas medicinales pueden ser una gran ayuda.



El síndrome depresivo y la tristeza están separadas por una delgada línea y pasar de un estado a otro, en ocasiones, es cuestión de un paso. Como explicó Miguel Alfonso García Escudero, psiquiatra en el Hospital General Universitario de Elche (Alicante) durante el último congreso de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), celebrado en Alicante, “tener un bajón o un mal día, estar cansado, pasar por un duelo o sentirse triste con motivos” no es tener depresión. “La tristeza no patológica –añade– aparece por una causa y tiene una duración y una intensidad acorde con lo que lo ha desencadenado, y no impide funcionar ni seguir con el ritmo de vida cotidiano; además, tiende a disminuir con el tiempo cuando se empieza a afrontar la situación”.
En el otro extremo se sitúa la tristeza patológica, que es “injustificada, pues quien la sufre no acierta a decir la razón que la provoca, es más intensa y duradera de lo que cabría esperar y es incapacitante”. El experto señaló que la depresión va más allá de la tristeza, puesto que está acompañada de otros síntomas psíquicos, como “la apatía (falta de interés y motivación) e incluso, en los casos más graves, la anedonia (la persona no disfruta con nada) y la abulia (falta de voluntad o de energía para hacer algo o para moverse)”.
A este cuadro hay que añadir otras emociones como el miedo, el acobardamiento y la indecisión ante problemas e incomodidad general, irritabilidad, malhumor, ganas de llorar sin motivo, agitación o inhibición psicomotriz, aislamiento, conductas antisociales y suicidas…
En cuanto a los síntomas físicos, el psiquiatra mencionó la pérdida de apetito, alteraciones del sueño, astenia, fatigabilidad, dolores sin motivo aparente…”.
Hecha esta distinción, García Escudero recomendó a los farmacéuticos comunitarios estar alerta ante los signos de alarma para derivar si hay sospecha de síndrome depresivo. Así, cuando esos sentimientos “interfieren en la vida social, laboral y familiar del paciente y cuanto más síntomas tenga” hay que remitir al médico. La misma actitud hay que adoptar si hay antecedentes de enfermedad psiquiátrica.


Recursos naturales

María José Alonso, farmacéutica comunitaria en Barcelona y diplomada en Fitoterapia por la Universidad de Montpellier (Francia), afirmó durante su intervención en el congreso de Sefac, que las plantas medicinales “son la herramienta con la que cuenta la farmacia para abordar los trastornos del ánimo más leves”.
Y para recomendar una u otra y “dar un consejo eficaz, seguro e individualizado” insistió en que “hay que conocer bien los mecanismos de acción” de cada una de ellas. Así, las plantas indicadas en estos casos “pueden actuar mediante alguno de los siguientes mecanismos: porque disminuyen los niveles de cortisol anormalmente elevados; ayudan a la recuperación de niveles de ciertos neurotransmisores (como la serotonina, la dopamina y las endorfinas); por inhibición de la recaptación de neurotransmisores (serotononia, dopamina, noradrenalina), o porque regulan los niveles de BDNF (factor neurotrófico derivado de cerebro) y/o regulación positiva de nuerotrofinas”.
De las plantas que están indicadas para mejorar los trastornos del ánimo, Alonso destacó el azafrán, la rhodiola, el hipérico y la esquisandra.
Sobre el azafrán, subrayó que hay evidencia científica sobre su eficacia. Así, según Alonso, estudios in vivo e in vitro realizados en ratones demuestran que esta planta disminuye los niveles de cortisol cuando están elevados e inhiben la recaptación de serotonina, noradrenalina y dopamina. Además, tiene acción antiinflamatoria y antioxidante. “El azafrán –añade– se recomienda en personas sanas con bajo estado de ánimo y es ideal porque no provoca alteraciones hematológicas ni bioquímicas”. Eso sí, está desaconsejado en embarazadas.
En cuanto a la rhodiola, la experta en Fitoterapia afirmó que actúa sobre las sustancias adaptógena, que, “como su nombre indica, ayudan al organismo a adaptarse a los periodos de estrés físico o mental y actúan en los neurotransmisores”. Según Alonso, la Agencia Europa de Medicamentos (EMA) la recomienda para combatir los síntomas de astenia, fatiga y debilidad. Ahora bien, la misma agencia hace hincapié en que si el cuadro dura más de dos semanas hay que ir al médico. Sobre su seguridad, Alonso la califica como “buena”, no obstante tampoco está recomendada durante el embarazo, la lactancia ni en niños.


Respecto a la esquisandra, una planta “muy de moda”, según Alonso, es “muy usada en la medicina tradicional china para tratar los problemas de trastornos del ánimo”. Existen estudios científicos publicados que avalan su eficacia, sin embargo “el 90 por ciento están en chino, por ello la EMA no ha editado aún la correspondiente monografía como ya tienen otras plantas medicinales. Así, las autoridades europeas están a la espera de que se realicen las traducciones. A esto hay que añadir que las investigaciones se han llevado a cabo sólo en ratas, pero no en humanos.
La falta de evidencia científica no es un problema que afecta al hipérico, pues es una de las plantas más estudiadas; de hecho, “hay más de cincuenta ensayos clínicos centrados en ella”, apuntó Alonso. Sin embargo, también está “muy estigmatizada por sus efectos indeseados. Y es que, puede disminuir el efecto de ciertos anticonceptivos orales e interactúa con los anestésicos”.
Además de las plantas, Alonso no se olvida de la acción de ciertos nutrientes que puede contribuir a mejorar el estado de ánimo, como el magnesio, la vitamina 6 y los triptófanos.


Consejos desde el mostrador

Consciente del peso de la fitoterapia, Sonia Sáenz de Buruaga, farmacéutica comunitaria en Bilbao, tiene en su botica una sección dedicada a esta categoría. Así “las baldas están organizadas por productos para el insomnio, los trastornos del sueño, la astenia, la ansiedad, el estrés…”, explicó en el marco del congreso de Sefac. Además, se ha encargado de formar a su equipo en patologías, síntomas y productos para poder ofrecer el mejor consejo farmacéutico.
Para Sáenz de Buruaga es necesario saber cuáles son las fuentes de información de referencia en este campo a las que acudir para resolver cualquier duda o confirmar algún dato. En su opinión, las que tienen más prestigio (en español) son:Medinteract (www.medinteract.net) y fitoterapia.net.
La primera es una completa base de datos que recoge las interacciones entre principios activos, medicamentos y plantas medicinales debido a su amplia utilización en la terapéutica actual. Además, clasifica las interacciones según su importancia clínica y la documentación disponible.
La segunda es el “abc de las plantas medicinales”, dijo, y permite hacer búsquedas por nombre popular o científico.
Otra fuente de referencia es la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (http://www.bedca.net/), “que permite el estudio nutricional de poblaciones, aporta información sobre el etiquetado nutricional y alegaciones nutricionales y de salud de los alimentos”.
El equipo de la oficina de farmacia de Sáenz de Buruaga trabajan con protocolos de actuación, en los que no falta preguntar al paciente, con el fin de detectar síntomas de alarma. ” Si es adecuado recomendamos fitoterapia o un complemento alimenticio y medidas higienicosanitarias y si no notan mejoría en dos semanas siguientes derivamos al médico”.
Artículo de Gema Suárez Mellado

viernes, 22 de febrero de 2019

INFLUENCIA DE LOS ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3 EN LA OBESIDAD

Los ácidos grasos en sangre y algunos microorganismos presentes en las heces y, por tanto, en el intestino, parecen desempeñar un papel importante en la regulación del peso corporal, hasta ahora desconocido, actuando de forma sinérgica en relación con el resto de factores relacionados con la dieta.

Así lo ha visto un equipo de investigación de la Universidad de Oviedo, en colaboración con el Instituto de Productos Lácteos (IPLA), organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en un trabajo que acaba de ser publicado en la revista Food Research International.
Los investigadores han visto que las personas con un mayor consumo de alimentos con omega 3, como los pescados grasos, presentan mayores concentraciones en sangre de ácido eicosapentaenoico (EPA) y, a la vez, menor riesgo de obesidad, según destaca Sonia González, profesora de la Universidad de Oviedo y coordinadora del estudio.
González recuerda que la obesidad es un grave problema de salud pública cuya incidencia se ve incrementada a un ritmo vertiginoso y que “el abordaje tradicional, centrado en el impacto de uno o varios componentes dietéticos sobre el peso corporal, parece insuficiente para dar respuesta a este problema”.

Explorar nuevas vías

Ante este panorama se ha visto necesaria la búsqueda de nuevas vías que permitan explicar la relación entre la dieta y la obesidad; de ahí la línea de investigación iniciada por este equipo multidisciplinar de la Universidad de Oviedo. La determinación de los ácidos grasos libres en suero ha sido realizada por especialistas del Área de Inmunología, mientras que los investigadores del IPLA procedieron al análisis de los microorganismos presentes en heces, que son un reflejo de los microorganismos presentes en el intestino. “En el grupo Dieta, Microbiota y Salud del ISPA, realizamos la puesta a punto de todo el proceso y analizamos la implicación de la dieta, con especial atención en el papel de los ácidos grasos y de los componentes de la microbiota intestinal, en el peso y la obesidad”.
Para la integración de todas estas variables se aplicaron procedimientos de inteligencia artificial, coordinados por Susana Díaz, del Departamento de Ingeniería Artificial de la Universidad de Oviedo. Esto ha sido clave para establecer unas ecuaciones a través de las cuales se pueden definir unos puntos de corte deseables de estos ácidos grasos en sangre y de estos microorganismos, lo que resulta de interés para futuros proyectos de intervención que verifiquen los resultados. En el estudio fueron incluidos 66 casos.
”Vimos que los individuos con una mayor ingesta de pescado graso y, por tanto, de ácidos omega 3, presentaban mayores niveles de ácido eicosapentaenoico y menos riesgo de obesidad, con cambios en la población bacteriana. Y vimos también como dato interesante diferencias entre hombres y mujeres, con poblaciones bacterianas diferentes. Por ejemplo, observamos que en el caso de las mujeres con normopeso las concentraciones de bifidobacterias eran mayores”.
Este trabajo puede tener aplicación directa en el diseño de estrategias frente a la obesidad y el sobrepeso, “evitando la restricción en el consumo de determinados alimentos, como los pescados grasos que tienden a eliminarse de las dietas hipocalóricas combinados con diferentes probióticos de manera personalizada. Quizá haya que tener en cuenta aspectos cualitativos de la dieta, no solo cuantitativos, o bien pensar en determinados suplementos”, señala Sonia González.
Y es que las grasas consumidas con la dieta procedente del pescado pueden tener un efecto beneficioso de manera independiente de las calorías que aportan, “para lo cual ha de estar supervisada médicamente y ajustada a las necesidades de cada persona, de acuerdo con su metabolismo y, como se ha señalado, acorde con su condición de hombre o de mujer”, indica esta especialista, quien explica que, además, el efecto del pescado graso puede mejorarse con el consumo de algún probiótico.

Impacto en obesidad

El papel de los ácidos omega 3 en la prevención cardiovascular, así como en el estrés oxidativo y en la inflamación, es ya bien conocido; sin embargo, en la modificación de la microbiota intestinal y en la obesidad había pasado hasta el momento más desapercibido; “de ahí el interés de seguir profundizando en su estudio para incorporarlos a las estrategias de abordaje de la obesidad”. La Universidad de Oviedo ha iniciado ya un estudio para observar el impacto de estos factores en la obesidad mórbida.
El trabajo actual, financiado por la Fundación Alimerka y las Ayudas Grupin, forma parte de la tesis doctoral de la investigadora Tania Fernández Navarro, del área de Fisiología del Departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo.
Artículo de Covadonga Díaz publicado en Diario Médico.

lunes, 18 de febrero de 2019

MICROBIOTA Y DEPRESIÓN

Identifican bacterias intestinales que se asocian con la salud mental y emocional, y descubren que en la microbiota de las personas con depresión la presencia de dos bacterias es significativamente más reducida.









Muchos expertos hablan del intestino como de un 'segundo cerebro', y ahora un nuevo estudio publicado en Nature Microbiology parece que ratifica esta afirmación. Se trata de la primera investigación a nivel poblacional que analiza la relación entre el microbioma intestinal –el genoma de la microbiota– y la salud mental, y ha sido realizada por científicos del VIB y la Universidad de Lovaina, en Bélgica.
Los investigadores identificaron grupos específicos de microorganismos presentes en la microbiota intestinal –el conjunto de bacterias y otros microorganismos que conviven en esta zona– que afectaban positiva o negativamente a la salud mental, y descubrieron que dos géneros bacterianos, Coprococcus Dialister, prácticamente habían desaparecido en las personas con depresión, independientemente de los fármacos antidepresivos que estuviesen tomando.
Para el estudio, los investigadores combinaron los datos del microbioma de muestras de heces, con los diagnósticos de depresión de 1.054 personas que participan en el Proyecto Flamenco de la Flora Intestinal.

Trastornos digestivos y mentales, relacionados

Según los investigadores, la teoría de que los metabolitos producidos por los microbios que se encuentran en el intestino pueden interactuar con el cerebro y, por lo tanto, influir en el bienestar emocional y el comportamiento, se ha estudiado en modelos animales, pero en humanos la investigación está más retrasada. No obstante, es frecuente que las personas con alteraciones gastrointestinales, como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), padezcan también problemas de ansiedad o depresión, y que las patologías mentales y digestivas vayan de la mano.
Los investigadores de la universidad belga crearon una técnica computacional para identificar las bacterias intestinales que podrían establecer conexiones con el sistema nervioso humano, y así hallaron que algunas especies bacterianas pueden producir o descomponer moléculas que interactúan con el sistema nervioso. Para ello, analizaron el genoma de unas 500 bacterias presentes en las muestras fecales y descubrieron que algunas son capaces de sintetizar moléculas relacionadas con la depresión. Por ejemplo, encontraron que la capacidad de algunos microorganismos para producir DOPAC, uno de los metabolitos de la dopamina, se relacionaba con un estado mental más sano.
No obstante, hay que tener presente que estos hallazgos se han realizado utilizando analítica bioinformática, y que ahora deberán confirmarse con otras investigaciones, pero contribuirán al desarrollo de nuevos estudios que analicen la influencia de la microbiota intestinal en el cerebro.

Artículo de Caridad Ruiz publicado en webconsultas