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lunes, 25 de febrero de 2019

PLANTAS MEDICINALES PARA MEJORAR EL ÁNIMO

Entre la tristeza y la depresión hay una delgada línea que hay que conocer para saber qué hacer y cuándo derivar. No es lo mismo estar cansado, apenado o apático cuando hay un motivo que estar sumido en una tristeza profunda, duradera y sin causa. Para los trastornos del ánimo leves las plantas medicinales pueden ser una gran ayuda.



El síndrome depresivo y la tristeza están separadas por una delgada línea y pasar de un estado a otro, en ocasiones, es cuestión de un paso. Como explicó Miguel Alfonso García Escudero, psiquiatra en el Hospital General Universitario de Elche (Alicante) durante el último congreso de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), celebrado en Alicante, “tener un bajón o un mal día, estar cansado, pasar por un duelo o sentirse triste con motivos” no es tener depresión. “La tristeza no patológica –añade– aparece por una causa y tiene una duración y una intensidad acorde con lo que lo ha desencadenado, y no impide funcionar ni seguir con el ritmo de vida cotidiano; además, tiende a disminuir con el tiempo cuando se empieza a afrontar la situación”.
En el otro extremo se sitúa la tristeza patológica, que es “injustificada, pues quien la sufre no acierta a decir la razón que la provoca, es más intensa y duradera de lo que cabría esperar y es incapacitante”. El experto señaló que la depresión va más allá de la tristeza, puesto que está acompañada de otros síntomas psíquicos, como “la apatía (falta de interés y motivación) e incluso, en los casos más graves, la anedonia (la persona no disfruta con nada) y la abulia (falta de voluntad o de energía para hacer algo o para moverse)”.
A este cuadro hay que añadir otras emociones como el miedo, el acobardamiento y la indecisión ante problemas e incomodidad general, irritabilidad, malhumor, ganas de llorar sin motivo, agitación o inhibición psicomotriz, aislamiento, conductas antisociales y suicidas…
En cuanto a los síntomas físicos, el psiquiatra mencionó la pérdida de apetito, alteraciones del sueño, astenia, fatigabilidad, dolores sin motivo aparente…”.
Hecha esta distinción, García Escudero recomendó a los farmacéuticos comunitarios estar alerta ante los signos de alarma para derivar si hay sospecha de síndrome depresivo. Así, cuando esos sentimientos “interfieren en la vida social, laboral y familiar del paciente y cuanto más síntomas tenga” hay que remitir al médico. La misma actitud hay que adoptar si hay antecedentes de enfermedad psiquiátrica.


Recursos naturales

María José Alonso, farmacéutica comunitaria en Barcelona y diplomada en Fitoterapia por la Universidad de Montpellier (Francia), afirmó durante su intervención en el congreso de Sefac, que las plantas medicinales “son la herramienta con la que cuenta la farmacia para abordar los trastornos del ánimo más leves”.
Y para recomendar una u otra y “dar un consejo eficaz, seguro e individualizado” insistió en que “hay que conocer bien los mecanismos de acción” de cada una de ellas. Así, las plantas indicadas en estos casos “pueden actuar mediante alguno de los siguientes mecanismos: porque disminuyen los niveles de cortisol anormalmente elevados; ayudan a la recuperación de niveles de ciertos neurotransmisores (como la serotonina, la dopamina y las endorfinas); por inhibición de la recaptación de neurotransmisores (serotononia, dopamina, noradrenalina), o porque regulan los niveles de BDNF (factor neurotrófico derivado de cerebro) y/o regulación positiva de nuerotrofinas”.
De las plantas que están indicadas para mejorar los trastornos del ánimo, Alonso destacó el azafrán, la rhodiola, el hipérico y la esquisandra.
Sobre el azafrán, subrayó que hay evidencia científica sobre su eficacia. Así, según Alonso, estudios in vivo e in vitro realizados en ratones demuestran que esta planta disminuye los niveles de cortisol cuando están elevados e inhiben la recaptación de serotonina, noradrenalina y dopamina. Además, tiene acción antiinflamatoria y antioxidante. “El azafrán –añade– se recomienda en personas sanas con bajo estado de ánimo y es ideal porque no provoca alteraciones hematológicas ni bioquímicas”. Eso sí, está desaconsejado en embarazadas.
En cuanto a la rhodiola, la experta en Fitoterapia afirmó que actúa sobre las sustancias adaptógena, que, “como su nombre indica, ayudan al organismo a adaptarse a los periodos de estrés físico o mental y actúan en los neurotransmisores”. Según Alonso, la Agencia Europa de Medicamentos (EMA) la recomienda para combatir los síntomas de astenia, fatiga y debilidad. Ahora bien, la misma agencia hace hincapié en que si el cuadro dura más de dos semanas hay que ir al médico. Sobre su seguridad, Alonso la califica como “buena”, no obstante tampoco está recomendada durante el embarazo, la lactancia ni en niños.


Respecto a la esquisandra, una planta “muy de moda”, según Alonso, es “muy usada en la medicina tradicional china para tratar los problemas de trastornos del ánimo”. Existen estudios científicos publicados que avalan su eficacia, sin embargo “el 90 por ciento están en chino, por ello la EMA no ha editado aún la correspondiente monografía como ya tienen otras plantas medicinales. Así, las autoridades europeas están a la espera de que se realicen las traducciones. A esto hay que añadir que las investigaciones se han llevado a cabo sólo en ratas, pero no en humanos.
La falta de evidencia científica no es un problema que afecta al hipérico, pues es una de las plantas más estudiadas; de hecho, “hay más de cincuenta ensayos clínicos centrados en ella”, apuntó Alonso. Sin embargo, también está “muy estigmatizada por sus efectos indeseados. Y es que, puede disminuir el efecto de ciertos anticonceptivos orales e interactúa con los anestésicos”.
Además de las plantas, Alonso no se olvida de la acción de ciertos nutrientes que puede contribuir a mejorar el estado de ánimo, como el magnesio, la vitamina 6 y los triptófanos.


Consejos desde el mostrador

Consciente del peso de la fitoterapia, Sonia Sáenz de Buruaga, farmacéutica comunitaria en Bilbao, tiene en su botica una sección dedicada a esta categoría. Así “las baldas están organizadas por productos para el insomnio, los trastornos del sueño, la astenia, la ansiedad, el estrés…”, explicó en el marco del congreso de Sefac. Además, se ha encargado de formar a su equipo en patologías, síntomas y productos para poder ofrecer el mejor consejo farmacéutico.
Para Sáenz de Buruaga es necesario saber cuáles son las fuentes de información de referencia en este campo a las que acudir para resolver cualquier duda o confirmar algún dato. En su opinión, las que tienen más prestigio (en español) son:Medinteract (www.medinteract.net) y fitoterapia.net.
La primera es una completa base de datos que recoge las interacciones entre principios activos, medicamentos y plantas medicinales debido a su amplia utilización en la terapéutica actual. Además, clasifica las interacciones según su importancia clínica y la documentación disponible.
La segunda es el “abc de las plantas medicinales”, dijo, y permite hacer búsquedas por nombre popular o científico.
Otra fuente de referencia es la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (http://www.bedca.net/), “que permite el estudio nutricional de poblaciones, aporta información sobre el etiquetado nutricional y alegaciones nutricionales y de salud de los alimentos”.
El equipo de la oficina de farmacia de Sáenz de Buruaga trabajan con protocolos de actuación, en los que no falta preguntar al paciente, con el fin de detectar síntomas de alarma. ” Si es adecuado recomendamos fitoterapia o un complemento alimenticio y medidas higienicosanitarias y si no notan mejoría en dos semanas siguientes derivamos al médico”.
Artículo de Gema Suárez Mellado

viernes, 22 de febrero de 2019

INFLUENCIA DE LOS ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3 EN LA OBESIDAD

Los ácidos grasos en sangre y algunos microorganismos presentes en las heces y, por tanto, en el intestino, parecen desempeñar un papel importante en la regulación del peso corporal, hasta ahora desconocido, actuando de forma sinérgica en relación con el resto de factores relacionados con la dieta.

Así lo ha visto un equipo de investigación de la Universidad de Oviedo, en colaboración con el Instituto de Productos Lácteos (IPLA), organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en un trabajo que acaba de ser publicado en la revista Food Research International.
Los investigadores han visto que las personas con un mayor consumo de alimentos con omega 3, como los pescados grasos, presentan mayores concentraciones en sangre de ácido eicosapentaenoico (EPA) y, a la vez, menor riesgo de obesidad, según destaca Sonia González, profesora de la Universidad de Oviedo y coordinadora del estudio.
González recuerda que la obesidad es un grave problema de salud pública cuya incidencia se ve incrementada a un ritmo vertiginoso y que “el abordaje tradicional, centrado en el impacto de uno o varios componentes dietéticos sobre el peso corporal, parece insuficiente para dar respuesta a este problema”.

Explorar nuevas vías

Ante este panorama se ha visto necesaria la búsqueda de nuevas vías que permitan explicar la relación entre la dieta y la obesidad; de ahí la línea de investigación iniciada por este equipo multidisciplinar de la Universidad de Oviedo. La determinación de los ácidos grasos libres en suero ha sido realizada por especialistas del Área de Inmunología, mientras que los investigadores del IPLA procedieron al análisis de los microorganismos presentes en heces, que son un reflejo de los microorganismos presentes en el intestino. “En el grupo Dieta, Microbiota y Salud del ISPA, realizamos la puesta a punto de todo el proceso y analizamos la implicación de la dieta, con especial atención en el papel de los ácidos grasos y de los componentes de la microbiota intestinal, en el peso y la obesidad”.
Para la integración de todas estas variables se aplicaron procedimientos de inteligencia artificial, coordinados por Susana Díaz, del Departamento de Ingeniería Artificial de la Universidad de Oviedo. Esto ha sido clave para establecer unas ecuaciones a través de las cuales se pueden definir unos puntos de corte deseables de estos ácidos grasos en sangre y de estos microorganismos, lo que resulta de interés para futuros proyectos de intervención que verifiquen los resultados. En el estudio fueron incluidos 66 casos.
”Vimos que los individuos con una mayor ingesta de pescado graso y, por tanto, de ácidos omega 3, presentaban mayores niveles de ácido eicosapentaenoico y menos riesgo de obesidad, con cambios en la población bacteriana. Y vimos también como dato interesante diferencias entre hombres y mujeres, con poblaciones bacterianas diferentes. Por ejemplo, observamos que en el caso de las mujeres con normopeso las concentraciones de bifidobacterias eran mayores”.
Este trabajo puede tener aplicación directa en el diseño de estrategias frente a la obesidad y el sobrepeso, “evitando la restricción en el consumo de determinados alimentos, como los pescados grasos que tienden a eliminarse de las dietas hipocalóricas combinados con diferentes probióticos de manera personalizada. Quizá haya que tener en cuenta aspectos cualitativos de la dieta, no solo cuantitativos, o bien pensar en determinados suplementos”, señala Sonia González.
Y es que las grasas consumidas con la dieta procedente del pescado pueden tener un efecto beneficioso de manera independiente de las calorías que aportan, “para lo cual ha de estar supervisada médicamente y ajustada a las necesidades de cada persona, de acuerdo con su metabolismo y, como se ha señalado, acorde con su condición de hombre o de mujer”, indica esta especialista, quien explica que, además, el efecto del pescado graso puede mejorarse con el consumo de algún probiótico.

Impacto en obesidad

El papel de los ácidos omega 3 en la prevención cardiovascular, así como en el estrés oxidativo y en la inflamación, es ya bien conocido; sin embargo, en la modificación de la microbiota intestinal y en la obesidad había pasado hasta el momento más desapercibido; “de ahí el interés de seguir profundizando en su estudio para incorporarlos a las estrategias de abordaje de la obesidad”. La Universidad de Oviedo ha iniciado ya un estudio para observar el impacto de estos factores en la obesidad mórbida.
El trabajo actual, financiado por la Fundación Alimerka y las Ayudas Grupin, forma parte de la tesis doctoral de la investigadora Tania Fernández Navarro, del área de Fisiología del Departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo.
Artículo de Covadonga Díaz publicado en Diario Médico.

lunes, 18 de febrero de 2019

MICROBIOTA Y DEPRESIÓN

Identifican bacterias intestinales que se asocian con la salud mental y emocional, y descubren que en la microbiota de las personas con depresión la presencia de dos bacterias es significativamente más reducida.









Muchos expertos hablan del intestino como de un 'segundo cerebro', y ahora un nuevo estudio publicado en Nature Microbiology parece que ratifica esta afirmación. Se trata de la primera investigación a nivel poblacional que analiza la relación entre el microbioma intestinal –el genoma de la microbiota– y la salud mental, y ha sido realizada por científicos del VIB y la Universidad de Lovaina, en Bélgica.
Los investigadores identificaron grupos específicos de microorganismos presentes en la microbiota intestinal –el conjunto de bacterias y otros microorganismos que conviven en esta zona– que afectaban positiva o negativamente a la salud mental, y descubrieron que dos géneros bacterianos, Coprococcus Dialister, prácticamente habían desaparecido en las personas con depresión, independientemente de los fármacos antidepresivos que estuviesen tomando.
Para el estudio, los investigadores combinaron los datos del microbioma de muestras de heces, con los diagnósticos de depresión de 1.054 personas que participan en el Proyecto Flamenco de la Flora Intestinal.

Trastornos digestivos y mentales, relacionados

Según los investigadores, la teoría de que los metabolitos producidos por los microbios que se encuentran en el intestino pueden interactuar con el cerebro y, por lo tanto, influir en el bienestar emocional y el comportamiento, se ha estudiado en modelos animales, pero en humanos la investigación está más retrasada. No obstante, es frecuente que las personas con alteraciones gastrointestinales, como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), padezcan también problemas de ansiedad o depresión, y que las patologías mentales y digestivas vayan de la mano.
Los investigadores de la universidad belga crearon una técnica computacional para identificar las bacterias intestinales que podrían establecer conexiones con el sistema nervioso humano, y así hallaron que algunas especies bacterianas pueden producir o descomponer moléculas que interactúan con el sistema nervioso. Para ello, analizaron el genoma de unas 500 bacterias presentes en las muestras fecales y descubrieron que algunas son capaces de sintetizar moléculas relacionadas con la depresión. Por ejemplo, encontraron que la capacidad de algunos microorganismos para producir DOPAC, uno de los metabolitos de la dopamina, se relacionaba con un estado mental más sano.
No obstante, hay que tener presente que estos hallazgos se han realizado utilizando analítica bioinformática, y que ahora deberán confirmarse con otras investigaciones, pero contribuirán al desarrollo de nuevos estudios que analicen la influencia de la microbiota intestinal en el cerebro.

Artículo de Caridad Ruiz publicado en webconsultas

domingo, 3 de febrero de 2019

STRESS: DISMINUYE EL TAMAÑO DEL CEREBRO Y SE PIERDE MEMORIA

Las personas que padecen estrés tienen elevadas concentraciones de cortisol en sangre, una situación que si se mantiene en el tiempo puede provocar la reducción del cerebro y un peor desempeño cognitivo.



El estrés provoca la segregación de una hormona, el cortisol, que hace que el organismo se ponga alerta y pueda solventar la crisis que lo ha provocado. Los niveles de esta hormona descienden después del episodio estresante, pero si esas situaciones de miedo, agobio o peligro se dan de manera muy habitual los niveles de cortisol en sangre permanecen elevados, lo que puede provocar dolores de cabeza, ansiedad, depresión, insomnio, reducción de la masa cerebral y pérdida de memoria.
Esta ha sido la principal conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la University of Texas Health Science Center de San Antonio (EE.UU.), cuyo estudio se ha publicado en la revista Neurology. En él se analizaron los datos cognitivos de 2.231 personas de 48,5 años de media, que no presentaban ningún síntoma de demencia, y que fueron sometidos a pruebas cognitivas de razonamiento abstracto, memoria, percepción visual, función ejecutiva y atención. A 2.018 de los participantes también les realizaron una resonancia magnética cerebral para conocer el volumen total de este órgano. Después de ocho años se les volvieron a repetir todas las pruebas.
El cortisol daña las conexiones entre los dos hemisferios cerebrales, lo que reduce el volumen del cerebro y causa problemas de memoria 
Los resultados obtenidos avalan los de publicaciones anteriores que asociaban estrés y deterioro cognitivo, pero en este caso han ido más allá, pues han demostrado que las personas de mediana edad que estaban estresadas, y que por lo tanto tenían altos niveles de cortisol en la sangre, obtenían peores resultados en las pruebas de memoria y de percepción visual, además de presentar volúmenes cerebrales inferiores a los participantes con niveles más bajos de esta hormona.


El cortisol, según el estudio, podría causar daños en las zonas del cerebro que se encargan de transmitir información entre los dos hemisferios, por lo que sus autores recomiendan practicar ejercicio físico y meditación, dormir lo suficiente y aprender a controlar el estrés para prevenir el desarrollo de problemas cerebrales y la aparición de demencia en el futuro.

                            Las mujeres, más afectadas por el estrés

Los investigadores se sorprendieron al ver que los problemas descritos que se producían a consecuencia del estrés eran más acusados en el caso de las mujeres. Según la explicación del Dr. Richard Isaacson, del Weill Cornell Medicine Hospital, esto se debe a que los estrógenos u hormonas femeninas hacen que se incremente el nivel de cortisol en el organismo, a lo que también se añade que el 40% de las mujeres que participaron en el estudio estaban siguiendo un tratamiento hormonal.
Artículo de Natalia Castejón

martes, 22 de enero de 2019

TOMAR OMEGA 3 EN EL EMBARAZO MEJORA LA FLORA INTESTINAL DEL BEBÉ

Una mayor ingesta de grasas omega 3 durante el embarazo y la lactancia podría favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino del bebé y contribuir a que mantenga un peso saludable.





La alimentación durante el embarazo es importante para la salud de la madre y el feto pero, además, el tipo de alimentos que incluye la dieta de la embarazada también puede afectar a la composición de la flora intestinal de los descendientes, y un nuevo estudio que se acaba de publicar en Microbiome, ha revelado que el consumo de omega 3 durante la gestación puede contribuir a mejorar la microbiota del bebé.
Los autores del estudio, investigadores del Hospital General de Massachusetts (EE.UU.) y del University College Cork (Irlanda), han descubierto que un adecuado equilibrio entre el consumo de grasas omega 3 y omega 6, con una mayor ingesta de las segundas, tanto durante el embarazo, como durante la lactancia, puede contribuir a que los hijos mantengan un peso saludable, así como favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas en su intestino y que sus órganos digestivos estén más sanos.
La investigación se realizó con ratones transgénicos que habían sido modificados para producir grasas omega 3 de forma natural –a diferencia de otros mamíferos como los seres humanos que necesitamos obtener estas grasas de los alimentos–, a los que compararon con otros ratones que no podían producirlas. A todos los animales se les administró la misma dieta, y únicamente se diferenciaban por los niveles de omega 3  en el tejido corporal.
Las crías que descendían o habían sido amamantadas por hembras con mayores niveles de grasas omega 3 tenían una microbiota intestinal más saludable
Se observó que los órganos de los descendientes de las hembras que tenían más grasas omega 6 en el cuerpo durante el embarazo o la lactancia eran más permeables, es decir, que la barrera de las células intestinales era más porosa –lo que conllevó el incremento de una sustancia química inflamatoria denominada proteína de unión a lipolisacáridos–, y que además presentaban una mayor cantidad de bacterias menos saludables en el intestino.

Las grasas omega 3 pueden ayudar a prevenir la obesidad

Por el contrario, las crías que descendían o habían sido amamantadas por hembras con mayores niveles de grasas omega 3 en su organismo tenían una microbiota intestinal y un intestino más sano. Además, se comprobó que la presencia de las grasas beneficiosas en la leche materna tenía un efecto incluso mayor sobre las crías, de forma que las que fueron amamantadas por las ratonas transgénicas tenían una ratio significativamente menor de grasas omega 6/omega 3 que las alimentadas por hembras normales.
Respecto al peso de las crías, era similar cuando fueron destetados, pero tras tres meses siguiendo una dieta alta en grasas, los ratones macho alimentados por las hembras que no habían sido modificadas genéticamente engordaron más que aquellos que, pese a ser descendientes de estas, habían sido amamantados por las que tenían más omega 3 en el organismo. Esta diferencia en la ganancia de peso no se apreció en el caso de las crías hembra.
Como ha explicado Jing X. Kang, profesor asociado de Medicina en la Harvard Medical School, y uno de los autores del estudio, sus hallazgos sugieren que un mayor consumo de grasas omega 3 (que contienen alimentos como el pescado azul, algunas semillas, o las nueces), y menor de omega 6, durante el embarazo y la lactancia, puede ser beneficioso para la flora intestinal de los hijos y ayudar a prevenir la obesidad infantil, por lo que es necesario realizar nuevos estudios con el objetivo de intervenir sobre esta microbiota, cuya composición se sabe que puede tener un gran impacto sobre la obesidad.

miércoles, 9 de enero de 2019

Y TRAS LOS EXCESOS NAVIDEÑOS, ¡DEPURACIÓN!

La salud está en nuestras manos. Todo lo que hagamos o dejemos de hacer tanto con respecto a la alimentación como con respecto a nuestros hábitos diarios va a repercutir en nuestro estado de salud. La salud es una sumación de actos que nosotros hacemos con nuestro cuerpo que de una forma u otra redundan en su normal o anormal funcionamiento. Estos días de Navidad quien más o quien menos ha trasgredido lo que siempre estamos diciendo sobre dieta mediterránea, ejercicio, descanso... Esto comporta que hemos de enmendarnos para volver a la senda de la salud.

El haber comido en exceso alimentos generalmente no muy recomendados, como grasas saturadas, exceso de hidratos de carbono refinados, exceso de proteína animal, abuso de bebidas alcohólicas, alteración del ritmo del sueño.... ha significado para nuestro cuerpo un acúmulo de toxinas y de residuos metabólicos y un bloqueo de las vías naturales de eliminación de las mismas. Hay cinco emuntorios naturales en nuestro cuerpo:
  • la piel
  • vías respiratorias
  • vía intestinal
  • el binomio hígado-vesícula biliar
  • el binomio riñón-vejiga

Nuestro organismo introduce por vía digestiva alimentos. De estos va a aprovechar gran parte de sus principios activos, pero una pequeña parte de ellos han de ser eliminados además de los restos metabólicos que supone el procesado de los principios activos de los cuales nos estamos aprovechando. Estos residuos deben ser eliminados en nuestro organismo porque sino acaban interfiriendo la normal función de todas y cada una de las células de nuestro cuerpo. 

Siempre hago la comparación de la célula con un oficinista. Si un oficinista está trabajando en un habitáculo agradable con temperatura estable, con música armónica, en buenas condiciones, va a rendir y producir más. En cambio si el entorno en el que tiene que trabajar esta persona no es agradable, tiene malos olores, frío, basura y hay ruido, no se concentra en su trabajo y disminuye su rendimiento. Todas y cada una de nuestras células están flotando en líquido, están rodeadas por el espacio intersticial, que es estado líquido y en él se desarrollan los intercambios metabólicos que se necesitan para su subsistencia, es decir, en ese espacio fundamental, la célula suelta sus deshechos y de ese espacio capta el oxígeno, los minerales, vitaminas y nutrientes esenciales que precisa para sus funciones. Si ese entorno medioambiental de la célula es hostil, está lleno de residuos metabólicos porque no se drenan, porque no se pueden eliminar, esta célula va a estar "ahogada", no le va a llegar correctamente los nutrientes, ni el oxígeno que precisa para su actividad. Esto implica que esa célula no va a realizar las funciones que tiene que realizar de forma correcta y va a haber una deficiencia de rendimiento, que esto repercute en el órgano en el cual está. Si es una célula hepática va a haber una mala función hepática, si es una neurona va a haber una mala función de sistema nervioso central, si es una célula de vías respiratorias habrá problemas respiratorios, etc, etc,. Por eso es fundamental que el espacio que rodea a todas y cada una de las células esté en las mejores condiciones posibles. Ese es uno de los secretos de la salud.

¿Cómo conseguimos mantener el espacio intersticial limpio? primero no metiendo toxicidad. y segundo limpiando la toxicidad acumulada. Para conseguirlo hay que activar fundamentalmente la depuración o limpieza hepática y renal, además de lo que podamos eliminar por la piel a través de una sudoración gracias al ejercicio físico.

Para ello planteamos en Centro Médico y Fisioterapia Naturalia  el siguiente tratamiento de base, necesario antes de comenzar cualquier tipo de dieta y cuya duración sería aproximadamente de un mes:
  • en primer lugar pauta de alimentación depurativa,
  • infusión de plantas depurativas junto con un preparado específico para activar la función renal antes de las tres comidas principales,
  • infusión de plantas digestivas y hepáticas junto con otro preparado específico para activar las funciones del hígado después de las tres comidas principales,
  • sauna o Photón platino para activar la depuración por vía cutánea y
  • semillas de lino para regular la función intestinal.
Esto es básico previo al comienzo de cualquier tratamiento específico para cualquier patología. Una persona que se plantee adelgazar, si optimiza y regula el funcionamiento de su cuerpo le va a costar mucho menos el perder peso y esa pérdida de peso va a ser más duradera en el tiempo. Y una persona con problemas de depresión o de nervios en general, responderá mejor al tratamiento si previamente ha realizado una depuración, una puesta a punto de su organismo.

lunes, 17 de diciembre de 2018

FILTRO QUE AYUDA AL CUERPO A DEPURAR LA CONTAMINACIÓN MEDIOAMBIENTAL

La pasada semana pusimos el post acerca de cómo la contaminación por fitosanitarios y medioambiental perjudica al sistema nervioso. Hoy vamos a poner uno de los filtros anticontaminación que nos puede ayudar a combatir este acúmulo tóxico. Es un artículo de Tener Salud muy bueno sobre la vitamina B.





Si usted vive en una ciudad o cerca de un eje de circulación importante, con mucho tráfico, es casi seguro que necesita tomar un complejo de vitaminas del grupo B. 

Esta es la conclusión principal que va a extraer del Tener S@lud de hoy, tal y como a continuación verá con más detalle. 

Y es que recientes investigaciones apuntan que, además de importantes para el cerebro y la salud mental, las vitaminas del grupo B pueden resultar útiles para protegerse contra la contaminación del aire, en especial la provocada por partículas finas. (1) 


Sólo el 8% de los seres humanos en el mundo respira un aire que podría considerarse “puro”, de acuerdo con un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2016 y correspondiente a sus propios criterios de seguridad en materia de contaminación. 

Y, de hecho, más de un fallecimiento de cada diez se debe a la contaminación del aire; ya sea por sus efectos sobre el sistema cardíaco, por cáncer o por problemas respiratorios o pulmonares. (2) 

En definitiva, el aire contaminado puede dañar gravemente los pulmones, el corazón y muchos otros órganos. Y entre los contaminantes más peligrosos se cuentan las partículas finas, a pesar de que su grosor sea tan ínfimo como la trigésima parte de un cabello.

Un nutriente eficaz frente a las partículas finas

Hace unos años se realizó un estudió muy llamativo sobre los beneficios de las vitaminas del grupo B frente a la contaminación. Es cierto que se realizó sobre una pequeña muestra de 10 voluntarios, pero los resultados son muy llamativos. 

Los voluntarios debían respirar durante dos horas aire contaminado (similar al que podría hallarse en una capital como Madrid o París, por ejemplo). 

Y asimismo antes de realizar la prueba, los participantes habían estado tomando unas dosis diarias muy altas de tres vitaminas B (2,5 mg de ácido fólico -la forma sintética de la vitamina B9-, 50 mg de vitamina B6 y 1 mg de vitamina B12) durante cuatro semanas. 

Los resultados de esa investigación permitieron constatar “una desaparición casi total de los efectos nefastos de la contaminación” sobre las células, las mitocondrias y el ADN de los participantes, de acuerdo con el director del estudio, Jia Zhong, de la Escuela de Salud Pública de Harvard. (3)

Las vitaminas del grupo B, ignoradas con demasiada frecuencia

Como ha visto, más allá de sus contundentes efectos frente a la contaminación es bien sabido que las vitaminas del grupo B son importantísimas para la salud mental y cerebral. 

De hecho, las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9 y B12 mejoran el tratamiento de numerosos problemas psicológicos y psiquiátricos, entre ellos la ansiedad, la hiperactividad, la demencia e incluso la esquizofrenia, como han demostrado varios estudios. (4) (5) 

Estas vitaminas ejercen una acción importante sobre el ciclo de metilación, que permite tanto la producción de neurotransmisores como el mantenimiento de la capa de mielina (la cobertura grasa que envuelve y protege a las fibras nerviosas). 

Sin esta capa protectora las señales nerviosas se ralentizan y se vuelven desordenadas, lo que provoca trastornos motores, una disminución de las funciones cognitivas y cambios de humor

Por su parte, la vitamina B5 (también conocida como ácido pantoténico) ha sido reconocida incluso por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) por su contribución a mantener una función psicológica normal y por su ayuda a la síntesis de acetilcolina, mientras que la vitamina B8 favorece la comunicación entre células, permitiendo una mejor interpretación de los mensajes químicos, así como reacciones adecuadas. 

Y asimismo las vitaminas B6, B9 y B12 (en combinación con la S-adenosil metionina o SAMe) regulan la síntesis y la eliminación de los mensajeros químicos cerebrales implicados en el estado de ánimo, entre ellos la serotonina, la melatonina y la dopamina. (6) 

Es decir, que un déficit de una o más de estas vitaminas podría jugar un papel importante en la depresión. De hecho, la falta de vitamina B12 se manifiesta en particular con una sensación de confusión y problemas de memoria. (7) (8) 

Esto ha sido verificado por un estudio que ha demostrado que la toma de 800 mcg diarios de ácido fólico (vitamina B9 sintética), 500 mcg de B12 y 20 mg de B6 durante dos años ralentiza la atrofia cerebral y la destrucción neuronal observada en los enfermos de alzhéimer al disminuir los niveles de homocisteína. (9) 

Y en 2013 un estudio del mismo tipo corroboró que las vitaminas B reducen los daños infringidos al cerebro en las zonas especialmente afectadas por la enfermedad de alzhéimer. Hasta tal punto, de hecho, que en ciertas zonas la velocidad de contracción de los tejidos ¡llega incluso a dividirse por siete! (10) 


Por supuesto, existen alimentos ricos en este grupo de vitaminas cuyo consumo hay que priorizar para beneficiarse de sus efectos protectores en su forma más natural (es decir, a través de los propios alimentos, y a ser posible de producción local y orgánica). 

Sin embargo, las dosis de referencia utilizadas en los estudios científicos aquí mencionados son inalcanzables o prácticamente inalcanzables a través de la dieta. Es decir, que SÍ es muy posible que usted necesite sumar la toma de un complemento nutricional de vitaminas B a su alimentación. 

Aquí tiene un cuadro resumen con los principales alimentos ricos en vitaminas del grupo B y los aportes recomendados para cada perfil, para que tenga claro cuándo debe tomar un complemento de estas vitaminas. (10) 





Entonces, ¿necesita usted un complejo de vitaminas B?

Es su turno: le toca valorar si come la suficiente cantidad de todos estos alimentos y el nivel de contaminación del lugar en el que vive. 

Si cree que puede necesitarlo, valore la toma de un complemento de vitaminas B de buena calidad. ¡Su cuerpo y sobre todo sus pulmones se lo agradecerán! 


Fuentes:
  1. Jia Zhong, Oskar Karlsson, Guan Wang, Jun Li, Yichen Guo, Xinyi Lin, Michele Zemplenyi, Marco Sanchez-Guerra, Letizia Trevisi, Bruce Urch, Mary Speck, Liming Liang, Brent A. Coull, Petros Koutrakis, Frances Silverman, Diane R. Gold, Tangchun Wu, Andrea A. Baccarelli. “Air pollution, B vitamins, and epigenetics”. Proceedings of the National Academy of Sciences Mar 2017, 114 (13) 3503-3508; DOI: 10.1073/pnas.1618545114. 
  2. “WHO releases country estimates on air pollution exposure and health impact. New interactive maps highlight areas within countries that exceed WHO air quality limits who”. Sept. 2016. 
  3. Matt McGrath. “B vitamins may have 'protective effect' against air pollution”. Science & Environment. BBC News. March. 2017. 
  4. Firth, J., Stubbs, B., Sarris, J., Rosenbaum, S., Teasdale, S., Berk, M., & Yung, A. (2017). “The effects of vitamin and mineral supplementation on symptoms of schizophrenia: A systematic review and meta-analysis”. Psychological Medicine, 47(9), 1515-1527. doi:10.1017/S0033291717000022. 
  5. Ana Sandoiu. “B vitamins may improve schizophrenia symptoms”. Medical News Today. Feb. 2017.
  6. “Vitamin B-8 Food Sources & Benefits”. SF Gate. 
  7. Holmes JM. “Cerebral Manifestations of Vitamin-B12 Deficiency”. British Medical Journal. 1956;2(5006):1394-1398. 
  8. “Vitamin B12. Fact Sheet for Health Professionals”. National Institutes of health. US Department of Health and Human Services. 
  9. Smith AD, Smith SM, de Jager CA, Whitbread P, Johnston C, et al. “Homocysteine-Lowering by B Vitamins Slows the Rate of Accelerated Brain Atrophy in Mild Cognitive Impairment: A Randomized Controlled Trial”. (2010) PLOS ONE 5(9): e12244. 
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