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domingo, 8 de noviembre de 2015

LA SUPLEMENTACIÓN CON CALCIO NO AUMENTA LA DENSIDAD ÓSEA


La densidad mineral ósea (DMO) es un término usado en medicina para referirse a la cantidad de materia mineral, generalmente fósforo o calcio por unidad de área en los huesos. Se usa para diagnosticar la osteoporosis e indicar el riesgo de fractura ósea. Su valor se calcula mediante la densitometríaósea, llevada a cabo en los departamentos de radiología o medicina nuclear de clínicas u hospitales. Normalmente se mide en la región lumbar de la espina dorsal y sobre la parte superior de la cadera, o en casos en que estas regiones no resulten accesibles, el antebrazo.





Existe una asociación estadística entre una densidad ósea baja y un alto riesgo de fractura. Las roturas de piernas y pelvis causadas por caídas son un problema serio de salud pública, especialmente en mujeres ancianas, y resultan en altos costes médicos, la incapacidad de llevar una vida independiente e incluso riesgo de muerte. La medida de la densidad mineral ósea permite identificar a las personas con osteoporosis y proporcionarles un tratamiento para fortalecer los huesos.
En la prevención de la osteoporosis existe un consenso internacional que recomienda la suplementación con 1.000 -1.200 mg de calcio en hombres mayores de 50 o 60 años y mujeres post-menopáusicas. Científicos de diversos centros de investigación neozelandeses han examinado la base de esta recomendación analizando los resultados de 59 ensayos clínicos aleatorizados, los cuales evaluaron el impacto del calcio y la vitamina D sobre la densidad mineral ósea (DMO) en la cadera, cuello del fémur, zona lumbar de la columna vertebral y totalidad del cuerpo. Los estudios analizados incluyeron un total de 15 fuentes dietarias de calcio en más de 1.500 pacientes y 51 suplementos de calcio en más de 12.000.
El aumento global de la DMO estuvo entre el 0,6 y el 1,8%, valores que arrojan duda sobre la utilidad clínica de la suplementación. La adición de vitamina D no mejoró el  efecto del calcio. La ausencia de beneficio ha sido confirmada por un segundo estudio realizado por los mismos autores sobre 28 ensayos aleatorizados y 44 cohortes, en el que no fue hallado ningún efecto del calcio o de la vitamina D sobre la prevención de fracturas óseas. La única excepción fue un ensayo del año 1992 en un grupo de 3.270 mujeres residentes en asilos de ancianos, con una media de edad de 84 años, cuya ingesta de calcio habitual era inferior a los 500 mg. En este grupo la suplementación con calcio y vitamina D3 durante 18 meses redujo un 43 y un 34% el riesgo de fracturas de cadera y no vertebrales totales, respectivamente.

Fuente: [im]Médico Hospitalario, 30-10-2015

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