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martes, 13 de diciembre de 2016

LA PLANTA QUE MIMA TU PIEL

Junto al famoso aloe y la robusta bardana, no hay otra planta mejor dotada para asegurar el cuidado de nuestra piel que la caléndula. Si acudimos a un herbolario para consultar cómo solucionar un problema dermatológico cualquiera con plantas medicinales, tenemos muchas posibilidades de que el remedio que nos aconsejen los profesionales lleve caléndula en su formulación. Tanto es así, que el extracto de caléndula forma parte de numerosas cremas, pomadas, lociones y productos de cosmética presentes en el mercado. Se encuentra entre las plantas mejor valoradas para el tratamiento de las afecciones dermatológicas, pero su uso no se restringe a eso, como veremos.
Debe su nombre al término latino calendas, que designa al primer día de cada mes del calendario, en referencia a su capacidad para florecer casi durante todo el año, pero también se conoce en castellano como ‘maravilla’, por la suma de sus atributos estéticos y medicinales.



Cómo es y dónde se encuentra la caléndula
La caléndula –Calendula officinalis– es una conocida planta de jardinería de origen incierto. Podría derivar de la especie silvestre Calendula arvensis, planta anual muy abundante en yermos, descampados y márgenes de caminos. Nuestra caléndula es una planta de mayor tamaño, de hasta 50 cm de alto, con grandes capítulos de color anaranjado, de unos 5 cm de diámetro y hojas lanceoladas, de color verde alimonado, que abrazan el tallo.
Bien conocida por los aficionados a la jardinería, se planta en parterres y en rocallas, y la encontramos con mucha frecuencia en parques y jardines públicos. Se cultiva también en macetas y jardineras situadas en balcones y ventanas, a los que aporta una luminosa nota de color y frescura. Hay quien considera que ayuda a mantener los insectos fuera de casa.
Es una planta muy resistente, soporta bien tanto la sequía como las heladas, pero necesita estar instalada en una posición soleada. Fuera de los jardines, la caléndula aparece de manera espontánea en las proximidades de masías y caseríos.
Principios activos de la caléndula
Los efectos reparadores de la caléndula y otras plantas medicinales vienen dados por los principios activos que contienen, y que las plantas utilizan para poder medrar con éxito en los ambientes donde habitan, para defenderse de depredadores, atraer a los insectos polinizadores, o facilitar la captación de luz y de nutrientes. Estos componentes bioquímicos tienen en muchos casos una similitud evolutiva con nuestros propias moléculas, lo que explica su posible eficacia terapéutica.
Los capítulos florales de la caléndula contienen los siguientes principios activos:
·     -   Aceite esencial, entre 0,1 y 0,4%, que incluye diferentes moléculas, mentona, carvona, cariofileno, etcétera. Es responsable principalmente de su acción antiséptica y parasiticida.
·     -  Principios amargos, como la calendina, que le confieren virtudes digestivas y estomacales.
·     -    Flavonoides, del 0,3 al 0,8%.
·     -   Saponósidos, entre 2 y 5%.
·     -   Ésteres colesterínicos derivados de los ácidos palmítico, esteárico, láurico, mirístico.
·         Carotenoides, calendulina y otros pigmentos xantofílicos, que confieren el color anaranjado a las flores.
·     -    Triterpenos alcohólicos.
·     -   Polisacáridos hidrosolubles, galactanas.





Beneficios y propiedades de la caléndula

De la caléndula se aprovechan con fines medicinales sus capítulos florales, que se deben cosechar cuando están en plena floración y, si es posible, en las primeras horas del día tras la salida del sol. A esta planta se le atribuye una notable actividad antiinflamatoria, y se muestra asimismo como antiséptica, antiviral, antibacteriana, antiespasmódica, emenagoga, colerética, antihemorrágica y cicatrizante.
Los expertos recomiendan ceñir el uso de la caléndula a aplicaciones por vía tópica, pero se mantienen vivos algunos de sus usos tradicionales por vía interna, como veremos. A continuación detallamos sus principales indicaciones.
Beneficios de la caléndula y aplicaciones por vía externa:
·     -    En quemaduras no muy graves, escaldaduras y roces, reduce la inflamación y favorece la regeneración de la piel. Se aplica en infusión, oleatos, cremas, pomadas que la incluyan.
·     -    Sobre granos, urticarias y para tratar el acné juvenil.
·     -    Sobre eccemas secos, forúnculos y abscesos.
·     -    En dermatitis atópica, incluida la que afecta a los bebés, irritación del pañal, pieles alérgicas.
·     -    En dermatitis exfoliativas, con descamación generalizada de la piel, a veces con prurito e hinchazón, enrojecimiento cutáneo.
·      -   Supone un apoyo a considerar en el tratamiento natural de la psoriasis, para atacar algunos de sus síntomas.
·     -    En picaduras de insectos, la caléndula actúa como antiinfecciosa y antiinflamatoria.
·     -    En hematomas y golpes, rebaja la hinchazón y alivia el dolor. Se aplica en forma de compresas empapadas o en baño parcial.
·     -    Planta amiga de los excursionistas, la caléndula se indica para tratar cortes, rasguños, ampollas y torceduras, aplicada en compresas empapadas de la infusión o la tintura. 
·      -   Sobre pieles irritadas, envejecidas, castigadas por el sol y por el paso del tiempo.
·     -    En heridas superficiales, sangrados leves, llagas y úlceras de la piel, aporta su poder antihemorrágico y cicatrizante.
·    -     Sobre labios resecos y agrietados.
·    -     Para las llagas bucales, inflamación de la lengua (glositis) y de las encías (gingivitis).
·    -    Es un apoyo para aliviar el dolor reumático, aplicados la infusión o el alcohol en masaje.
·    -    Combate la infección por hongos, la micosis en manos y pies, como el pie de atleta, y la candidiasis.
·    -   Se ha usado de forma tradicional para eliminar las verrugas.
·     -    Alivia la irritación de garganta administrada en forma de gargarismo.
La caléndula, en suma, contribuye de manera bastante eficaz a potenciar la epitelización y regeneración de las pieles dañadas y especialmente sensibles o alérgicas, estimula la síntesis de nucleoproteínas y de colágeno durante el necesario proceso de regeneración cutánea.
Beneficios de la caléndula y aplicaciones por vía interna:
·     -    La caléndula se indica como un remedio ginecológico para la mujer joven por su poder antiespasmódico, para el tratamiento de los trastornos de la menstruación, como amenorreas, metrorragias y dismenorreas.
·     -    La infusión de caléndula se ha señalado como remedio tradicional para combatir la anemia y las convalecencias, mejor si es asociada a plantas que refuercen su acción como el romero o la ortiga.
·     -    Se ha empleado como alivio en caso de úlcera gástrica, tomada la decocción de flores y hojas.
·     -    Estimula la producción de bilis, y en asociación con plantas apropiadas, como el agracejo, la centaura o la fumaria, se indica para tratar alteraciones hepáticas y para restaurar las funciones del hígado tras un episodio de intoxicación alimentaria o alergia.
·     -    Se ha indicado como remedio tradicional para el tratamiento de la ictericia.
·      -   La infusión o el vino de caléndula se ha empleado también como remedio tradicional para favorecer la expulsión de los parásitos intestinales.




Contraindicaciones de la caléndula

Como es bien sabido, todo lo que cura, también puede dañar si se toma en dosis inadecuadas o por personas con determinadas propensiones, y la hermosa caléndula no se escapa de tal consideración. Estas son las precauciones que hay que tomar con la caléndula y las situaciones donde está contraindicada:
·         A falta de estudios rigurosos que lo contradigan, los expertos recomiendan evitar esta planta durante el embarazo y la lactancia. Su efecto emenagogo o regularizador de la menstruación podría presentar algún inconveniente, y en cualquier caso se impone la prudencia a la hora de evitar el mínimo riesgo para la embarazada.
·    -     Muchas personas desarrollan una reacción alérgica más o menos explosiva por el mero contacto con la caléndula, y cuanto más por la toma de plantas de la familia de las compuestas, como es el caso.
·    -     El contacto con la planta fresca puede provocar dermatitis o sarpullidos en personas sensibles o alérgicas.
·    -     Por su contenido en taninos, potencialmente irritantes a nivel gastrointestinal, se deben evitar las dosis altas de caléndula y los tratamientos prolongados por vía oral.



 Artículo de Webconsultas

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