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miércoles, 20 de junio de 2018

EL RESVERATROL (UVAS ROJAS) PROTEGE DEL ALZHEIMER

Según un estudio liderado por científicos del el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona, un suplemento de este compuesto en la dieta de ratones de laboratorio aumenta la actividad de los mecanismos celulares que degradan las proteínas anormales en el cerebro.



Desde hace tiempo se habla de los efectos saludables del resveratrol, compuesto que se halla de forma natural en frutas como las uvas o algunas plantas. Trabajos previos habían observado que puede reducir la patología de tipo Alzheimer en cultivos celulares y en roedores, pero no se habían hallado los mecanismos moleculares que podían demostrarlo.
Ahora, un trabajo dirigido desde el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB)centro del CSIC y del IDIBAPS, y publicado en la revista Molecular Neurobiology, ha hallado esos mecanismos.
"Nuestro trabajo", explica Coral Sanfeliuinvestigadora del CSIC que lidera el trabajo, "demuestra que el resveratrol potencia los mecanismos protectores que degradan las proteínas anormales". El trabajo ha contado con la participación de científicos del Grupo de Investigación en Envejecimiento y Neurodegeneración de la Universidad de Barcelona. El equipo forma parte de los laboratorios CIBERNED (Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas) y CIBERESP (Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Epidemiología y Salud Pública).
En el experimento, realizado con ratones transgénicos de Alzheimer, los científicos añadieron resveratrol a la dieta de dos grupos de roedores, un grupo de control y otro con patología de Alzheimer. En ambos casos, se observó una respuesta mejorada en el aprendizaje. En el caso de los afectados de Alzheimer, se vio un efecto de protección contra la pérdida de memoria y contra la patología.

Potencia los mecanismos de degradación de proteínas anormales
Pero lo más interesante y novedoso es que en posteriores análisis, los científicos observaron un aumento en la actividad de proteólisis, es decir, los mecanismos de degradación de proteínas anormales como la ?-amiloide y la tau hiperfosforilada. Estas proteínas son las principales causantes de la muerte neuronal. La acumulación de ?-amiloide y de tau en placas amiloides y ovillos neurofibrilares, respectivamente, son las señales diferenciales del Alzheimer en el tejido cerebral.
Así, el equipo de investigadores vio que los roedores que habían tomado resveratrol en la dieta presentaban, a nivel celular, por un lado, un aumento de la enzima neprilisina, que degrada la proteína ?-amiloide y, por otro lado, un aumento del proteosoma, un complejo proteico que rompe las proteínas anormales. También observaron en las células de los roedores una disminución de la enzima ?-secretasa que inicia la formación de ?-amiloide.
"Además en el trabajo hemos comprobado que resveratrol activa la vía molecular de neuroprotección de sirtuina", explica Rubén Corpasinvestigador del CIBERESP en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), y primer firmante del estudio. Este controvertido mecanismo de acción de resveratrol contribuye sin duda las mejorías detectadas en los ratones control y transgénicos.

Contribuye a mantener la salud cerebral
Los resultados de estos análisis, explica Coral Sanfeliu, son "concluyentes" y abren la puerta a considerar el resveratrol, o los compuestos derivados que se están sintetizando para mejorar la biodisponibilidad, como preventivos o ralentizadores de la enfermedad de Alzheimer. El resveratrol ha revertido el Alzheimer de ratones, pero la enfermedad en humanos es mucho más compleja y severa y difícilmente podría ser curativo, como muchas otras terapias experimentales que no han resultado activas al llegar a las pruebas en enfermos. Queda un largo camino para encontrar un fármaco eficaz contra el Alzheimer, tal vez será una mezcla de fármacos.
Los investigadores destacan que "la activación de los mecanismos de proteólisis y de sirtuina 1 en los ratones sanos es un hecho muy significativo", ya que demuestra que es posible adquirir una cierta "resiliencia cerebral" contra futuras patologías neurodegenerativas.

domingo, 26 de noviembre de 2017

EL EQUILIBRIO DE LA FLORA INTESTINAL PREVIENE DE PATOLOGIA DEGENERATIVA DEL SISTEMA NERVIOSO

Los humanos tienen aproximadamente tantas células bacterianas en sus cuerpos como células humanas y la mayoría de esas bacterias viven en el intestino. Una nueva investigación publicada este lunes revela vínculos entre el microbioma intestinal y enfermedades cerebrales como el Parkinson y el Alzheimer, lo que lleva a posibles nuevas formas de rastrear y tratar estas enfermedades.

Casi 100 billones de microbios  viven en el tracto gastrointestinal humano en cualquier momento, ayudando a regular la función inmune y la inflamación, dos factores que se cree que juegan un papel en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer. A medida que siguen sin encontrarse curas para estas patologías, los científicos están buscando en el microbioma nuevas perspectivas y nuevas estrategias.
Los nuevos hallazgos, presentados en Neuroscience 2017, la reunión anual de la Sociedad de Neurociencia, apuntan que los metabolitos derivados del microbioma bloquean el plegamiento incorrecto de la proteína en tubos de ensayo y previenen la neurodegeneración en un modelo de mosca de una patología relacionada con el Parkinson, sugiriendo que los metabolitos derivados del intestino pueden ser prometedores.
Un modelo de rata de la enfermedad de Parkinson muestra niveles elevados de una proteína inflamatoria en el colon, identificando un posible nuevo biomarcador para el trastorno. Además, los primates no humanos que recibieron inyecciones estomacales de una proteína asociada con el Parkinson muestran signos de la patología en sus cerebros, lo que revela que ésta puede diseminarse desde el intestino hasta el cerebro.
Por otra parte, investigadores han detectado que un gen asociado con el riesgo de la enfermedad de Alzheimer influye en el microbioma intestinal de los ratones, lo que potencia una nueva estrategia de tratamiento. Además, el tratamiento con probióticos corrige los problemas de memoria en un modelo de ratón con Alzheimer, lo que sugiere que alterar el microbioma puede ayudar a retrasar la enfermedad.
"Los resultados presentados hoy se suman al creciente cuerpo de evidencia que muestra la influencia del intestino en el cerebro y la relación crucial entre los dos", afirma la moderadora de la conferencia de prensa para presentar estos datos, Tracy Bale, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, y del Centro de Desarrollo Cerebral y Salud Mental Materna. "Apuntar al intestino presenta un ángulo diferente y prometedor para abordar los trastornos cerebrales a lo largo de la vida", concluye.

miércoles, 4 de octubre de 2017

LA ALTERACIÓN DE LOS NIVELES DE MAGNESIO SE RELACIONAN CON DEMENCIA

Buenas fuentes alimentarias de magnesio son espinacas, almendras, anacardos, soja, granos enteros, yogur y aguacates.



Las personas con niveles altos y bajos de magnesio en la sangre pueden tener un mayor riesgo de desarrollar demencia, según un estudio publicado en la edición digital de “Neurology”.
"Estos resultados deben confirmarse con estudios adicionales, pero los resultados son intrigantes", afirma la autora del estudio Brenda C.T. Kieboom, del Erasmus University Medical Center, en Rotterdam, Países Bajos. "Puesto que las opciones actuales de tratamiento y prevención para la demencia son limitadas, necesitamos urgentemente identificar nuevos factores de riesgo para la demencia que potencialmente podrían ser ajustados. Si las personas pudieran reducir su riesgo de demencia a través de la dieta o suplementos, eso podría ser muy beneficioso", añade.
El estudio incluyó a 9.569 personas con una edad promedio de 65 años que no tenían demencia, cuya sangre se analizó para los niveles de magnesio. Los participantes fueron seguidos durante un promedio de ocho años y en ese tiempo, 823 personas fueron diagnosticadas con demencia. De ellos, 662 personas tenían enfermedad de Alzheimer y se dividió a todos los participantes en cinco grupos basándose en sus niveles de magnesio. Tanto aquellos con los niveles más altos como los más bajos de magnesio presentaban un mayor riesgo de demencia, en comparación con los del grupo medio.
Tanto el grupo bajo como el grupo alto tenían aproximadamente un 30% más de probabilidades de desarrollar demencia que los del grupo medio. De las 1.771 personas en el grupo de magnesio bajo, 160 desarrollaron demencia, que es una tasa de 10,2 por 1.000 años-persona. Para el grupo de magnesio alto, 179 de las 1.748 personas tuvieron demencia, una tasa de 11,4 por 1.000 años-persona. Para el grupo medio, 102 de las 1.387 personas se vieron afectadas por demencia, una tasa de 7,8.
Los resultados fueron los mismos después de que los investigadores ajustaron otros factores que podrían afectar al riesgo de demencia y a los niveles de magnesio, como el índice de masa corporal (IMC), el tabaquismo, el consumo de alcohol y la función renal. Kieboom señala que casi todos los participantes tenían niveles de magnesio en el rango normal, con sólo 108 personas con niveles por debajo de lo normal y dos personas con niveles por encima de lo normal.
Los alimentos que son buenas fuentes de magnesio, como, por ejemplo, espinacas, almendras, anacardos, soja y judías pintas, granos enteros, yogur y aguacates. Kieboom considera que, si se confirman los resultados, podrían emplearse los análisis de sangre para medir los niveles de magnesio con el fin de detectar a personas en riesgo de demencia, y destaca que el estudio no demuestra que los niveles altos o bajos de magnesio causan demencia; sólo revela una asociación.
Los autores señalan que el estudio tiene limitaciones, como que los niveles de magnesio se midieron sólo una vez, por lo que podrían haber cambiado, y que los niveles de magnesio en la sangre no siempre representan el nivel total de magnesio en el cuerpo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

7 CONSEJOS PARA MANTENER SANO EL CEREBRO ("LIFE`S SIMPLE 7")

Un estilo de vida saludable beneficia al cerebro tanto como al resto del cuerpo y puede disminuir el riesgo de deterioro cognitivo (una pérdida de la capacidad de pensar bien) a medida que se envejece, según nuevas recomendaciones de la American Heart Association (AHA) y la American Stroke Association.

Tanto el corazón como el cerebro necesitan un flujo sanguíneo adecuado, pero en muchas personas, los vasos sanguíneos lentamente se estrechan o se bloquean a lo largo de su vida, un proceso de enfermedad conocido como aterosclerosis, la causa de muchos ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares. Muchos factores de riesgo para la aterosclerosis pueden modificarse siguiendo una dieta saludable, obteniendo suficiente actividad física, evitando el consumo de productos de tabaco y otras estrategias.





"Los mismos factores de riesgo que causan aterosclerosis son también los principales contribuyentes al deterioro cognitivo en la vida tardía y la enfermedad de Alzheimer. Al seguir siete sencillos pasos -'Life's Simple 7'--, no sólo podemos prevenir el ataque al corazón y el accidente cerebrovascular, sino que también podemos ser capaces de prevenir el deterioro cognitivo", afirma el neurólogo vascular Philip Gorelick, presidente del grupo de recomendaciones y director médico ejecutivo de Mercy Health Hauenstein Neurosciences, en Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos.

'Life's Simple 7' esboza un conjunto de factores de salud desarrollados por la American Heart Association (AHA) para definir y promover el bienestar cardiovascular. Los estudios demuestran que estos siete factores pueden también ayudar a fomentar la salud ideal del cerebro en adultos.

El programa 'Life's Simple 7' insta a los individuos a:

1.- controlar la presión arterial,
2.- controlar el colesterol,
3.- mantener el azúcar en la sangre normal,
4.- ser físicamente activo,
5.- ingerir una dieta saludable,
6.- perder peso extra y
7.- no empezar a fumar o dejar de fumar.

Tener un cerebro sano se define como alguien que puede prestar atención, recibir y reconocer información de nuestros sentidos; aprender y recordar; comunicar; resolver problemas y tomar decisiones; mantener la movilidad y regular las emociones. El deterioro cognitivo puede afectar a cualquiera o todas esas funciones.





La recomendación, que se publica en la revista de la American Heart Association (AHA) "Stroke", destaca la importancia de tomar medidas para mantener el cerebro sano tan pronto como sea posible, porque la aterosclerosis - el estrechamiento de las arterias que causa muchos ataques al corazón--, puede comenzar en la infancia. "Hay estudios en curso para aprender cómo las estrategias saludables para el corazón pueden afectar a la salud del cerebro, incluso a una temprana edad", dice Gorelick, quien tras reconocer que se necesita más investigación, califica la perspectiva de "prometedora".
El incremento de la presión arterial, el colesterol y azúcar en la sangre pueden causar deterioro de los vasos sanguíneos grandes y pequeños, activando una cascada de complicaciones que reducen el flujo sanguíneo cerebral. Por ejemplo, la presión arterial alta --que afecta a aproximadamente uno de cada tres adultos estadounidenses-- es famosa por dañar los vasos sanguíneos que suministran oxígeno y nutrientes al corazón y al cerebro, destaca Gorelick.

El daño puede llevar a una acumulación de depósitos grasos, o aterosclerosis, así como la coagulación asociada. Esto estrecha los vasos, puede reducir el flujo sanguíneo al cerebro, y puede causar accidente cerebrovascular o "mini-accidentes cerebrovasculares". El declive mental resultante se denomina deterioro cognitivo vascular, o demencia vascular.

Anteriormente, los expertos creían que los problemas con el pensamiento causados por la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades similares eran totalmente independientes del accidente cerebrovascular, pero con el tiempo los investigadores han aprendido que los mismos factores de riesgo para el accidente cerebrovascular que se mencionan en 'Life's Simple 7' son también factores de riesgo para el alzhéimer y, posiblemente, para algunos de los otros trastornos neurodegenerativos, según Gorelick.

La recomendación también reconoce que es importante seguir las directrices publicadas anteriormente por la American Heart Association (AHA), el Instituto de Medicina y la Asociación de Alzheimer, que incluyen el control de los riesgos cardiovasculares y sugieren el compromiso social y otras estrategias relacionadas para mantener la salud del cerebro.

Los puntos de acción de 'Life's Simple 7', que se basan en hallazgos de múltiples estudios científicos, cumplen tres reglas prácticas que el panel desarrolló para identificar maneras de mejorar la salud del cerebro, que podrían ser medidas, modificadas y monitorizadas, señala Gorelick. Estos tres criterios permiten traducir el conocimiento en acción, ya que los proveedores de atención médica pueden evaluar fácilmente los elementos simples de la vida, como la presión arterial; pueden fomentar medidas probadas que promueven la salud y pueden medir los cambios con el tiempo.






El asesoramiento de la AHA proporciona una base sobre la cual construir una definición más amplia de la salud del cerebro que incluye otros factores influyentes, dice Gorelick, como la presencia de fibrilación auricular, un tipo de latido cardiaco irregular que se ha relacionado con problemas cognitivos; educación y alfabetización; estatus social y económico; la región geográfica donde vive una persona; otras enfermedades cerebrales y daños en el corazón.

También es un punto de partida para ampliar la investigación en áreas como si puede haber marcadores detectables, como los hallazgos genéticos o de imágenes cerebrales, que representen una susceptibilidad a enfermedades cardiovasculares o cerebrales, adelanta Gorelick.

"En algún momento de nuestras vidas, un 'interruptor' puede estar preparándose para 'girarse' o activarse, lo que nos sitúa en una dirección de riesgo de deterioro cognitivo y demencia", explica.
La demencia es costosa de tratar. Los gastos de atención directa son más altos que para el cáncer y casi lo mismo para las enfermedades del corazón, según estimaciones. Además, el valor de los cuidados no pagados para los pacientes con demencia puede superar los 200.000 millones de dólares al año. A medida que las vidas se alargan más en Estados Unidos y otros lugares, alrededor de 75 millones de personas en todo el mundo podrían tener demencia en 2030.

"Los políticos tendrán que asignar los recursos de salud para esto", dice Gorelick. La monitorización de las tasas de demencia en lugares donde los esfuerzos de salud pública están mejorando la salud del corazón "podría proporcionar información importante sobre el éxito de este enfoque y la necesidad futura de los recursos sanitarios para los ancianos", dice.

Los autores de estas recomendaciones revisaron 182 estudios científicos publicados para formular sus conclusiones de que seguir 'Life's Simple 7' tiene el potencial de ayudar a las personas a mantener un cerebro saludable a lo largo de la vida.

domingo, 9 de octubre de 2016

CÓMO PREVENIR EL DETERIORO COGNITIVO LEVE

Tratamiento del deterioro cognitivo leve
Como se trata de un proceso neurodegenerativo, es decir, claramente ligado al envejecimiento aunque por encima de lo esperable, no existe un tratamiento o una terapia que impida la aparición del deterioro cognitivo leve o que solucione el problema cuando se detecta. Pero sí se dispone de una serie de medidas que permitirán reducir al mínimo sus consecuencias y facilitar a la persona que lo sufre y a su entorno una vida razonable adaptándose de manera constante.





Tratamiento no farmacológico del deterioro cognitivo leve
En este sentido, el nivel educativo y cultural pueden ejercer cierto papel protector de cara al desarrollo de la enfermedad. Por tanto, mediante ejercicios de estimulación cognitiva se tratará de compensar la pérdida de memoria y de otras funciones. Se estimulará la reserva cognitiva. Es una gimnasia del cerebro, y se puede ejercitar mediante la realización de crucigramas, sopas de letras, juegos de atención, iniciación al ordenador… En definitiva se trata de evitar el desuso mental.
También consiste en modificar, si es preciso, algunos estilos de vida que se adoptan a esta edad. Así, se debe animar a la realización de ejercicio físico adaptado a sus capacidades hecho que también permitirá evitar caídas y traumatismos asociados a esto.
La dieta también puede ser de gran ayuda en la prevención del desarrollo posterior demencia, mediante una dieta mediterránea que aporte efectos antioxidantes con fruta y verdura, ácidos grasos omega 3  del aceite de oliva y pescados, garantizando además el control de los factores de riesgo cardiovascular. Para estos se deben seguir los controles médicos oportunos y cumplir las prescripciones del médico. Una vez más se aconsejará el cese del tabaco en el caso de que se tenga el hábito.
Es de vital importancia de cara a tratar y anticiparse al deterioro cognitivo leve insistir en que nuestros mayores mantengan una relación con otras personas, se les anime a revisar fotografías que permitan recordar hechos o familiares, y conservar el contacto además con la realidad en la que viven mediante prensa escrita o televisión. La soledad y el aislamiento van a ser factores que favorecen la progresión y el desarrollo de una demencia.
Tratamiento farmacológico del deterioro cognitivo leve
No existen fármacos que solucionen totalmente el deterioro cognitivo leve, aunque algunos han demostrado un retraso en la progresión de los síntomas, efectos protectores para el envejecimiento cognitivo y vascular, y otros se mantienen en investigación.
Actualmente podemos decir que la gran mayoría de los medicamentos que se emplean en la enfermedad de Alzheimer (Donezepilo, Rivastigmina, Memantina) no aportan beneficios significativos para el deterioro cognitivo leve a medio o largo plazo, si bien al inicio puede observarse una disminución del riesgo de progresión.
Otros productos como el gingko biloba, la bacopa, los ácidos grasos omega 3 o la fosfatidilserina presentan un beneficio mayor de manera combinada, sobre todo como protectores de la degeneración neurológica y cierto papel protector a nivel de las arterias cerebrales. En algunos casos donde es evidente la arterioesclerosis cerebral parece jugar un papel beneficioso el empleo de vasodilatadores como el nimodipino, aunque con precaución por el riesgo de bajadas de tensión o cefaleas.

Cómo prevenir el deterioro cognitivo leve

Aunque el envejecimiento es un hecho inevitable que conlleva una serie de limitaciones o pérdida de capacidades, podemos encontrar recursos para intentar minimizarlas o compensar o prevenir el deterioro cognitivo leve. Esto lo podremos conseguir fundamentalmente atendiendo a los factores de riesgo que facilitan su aparición.
Llevar a cabo una vida saludable es un pilar fundamental para conseguir envejecer física y mentalmente de manera óptima. Así, debemos intentar seguir una dieta mediterránea, pues hay evidencia suficiente como para demostrar los beneficios que aporta tanto al cuerpo como a la mente. El hecho de suplementar  mediante los alimentos las vitaminas, minerales y antioxidantes que nos aporta este tipo de dieta es básico para conseguir mantener unas capacidades físicas y cognitivas dentro de los límites normales.





El control de los factores de riesgo cardiovascular es otra pieza indispensable para este fin, ya que el envejecimiento hace aumentar la prevalencia de la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia, y además por distintos motivos se suele asociar una disminución de la actividad física. Deben ser eliminados tanto el tabaco como el alcohol. Conseguir el control de estos factores mediante la dieta y el ejercicio físico adaptado a la etapa vital  del anciano hará mantener unos niveles óptimos de salud mental. Caminar al aire libre aportará, no sólo la actividad física deseable, sino permitirá la relación interpersonal entre nuestros mayores con su entorno más cotidiano.
En el entorno familiar es crucial la adaptación de todos los miembros que comprendan, apoyen y estimulen a la persona mayor para una vivencia adecuada a los cambios vitales que acontecen. Será importante evitar reproches, mantener la confianza en las funciones otorgadas al anciano (tareas domésticas, manejo de dinero para pequeñas compras, etcétera), iniciar conversaciones que recuerden hechos recientes de cara a reforzar la memoria episódica, repasar fotografías de hechos o personas para avivar el recuerdo y otras acciones similares.
Igualmente, se debe estimular la relación social del anciano con la familia y amigos, fomentar sus aficiones y sus hobbies, y mantener el contacto con la realidad mediante la prensa escrita y audiovisual. Se trata en todo caso de evitar el aislamiento.

Desde el punto de vista profesional, en numerosos trabajos se han estudiado mecanismos de intervención cognitiva con el fin de estimular la reserva cognitiva mediante ejercicios o gimnasia mental. Aunque se puede entrenar de una manera muy doméstica, mediante crucigramas, sopas de letras, lecturas sencillas…, a nivel terapéutico existen numerosos ejercicios y talleres con profesionales (terapia ocupacional) a disposición de los mayores para hacer uso de las facultades mentales de manera continuada y evitar, no sólo la pérdida de memoria, sino la evolución a un proceso más grave e irreversible como es la demencia.

Artículo extractado de Webconsultas, del Dr.José Antonio Nuevo